miércoles, 6 de mayo de 2015

Tetrarquía

Tres eran los tetrarcas: Herodes Antipas, Herodes Arquelao y Herodes Filipo, Cuatro reinos tenían los tres hermanos, llamados los tetrarcas, y su gobierno juntos era la dodecarquía de los tres tetrarcas. Dos hijos tuvo Herodes Antipas, el tetrarca, antes de morir: Herodete y Herodillo, el primero fuerte y audaz, el segundo aun un chiquillo. Herodete planeaba ser tetrarca, heredar de Herodes, como primogenito heredero, los cuatro reinos al completo. Más Herodes Arquelao, ya sabes, Herodes, el hermano de Herodes e hijo de Herodes, decidió tomar el mando, dio un reino a cada hermano y el cogió los otros dos, alzándose como hexarca. Herodete, ofuscado por haber sido relegado a la preposición "mono" (imaginad la afrenta, semejante referencia a un primate), visitó a Herodes el hexarca en su calidad de Herodete el monarca.

- Ni un biarcado me has dejado a la muerte de mi padre- se quejaba Herodete.
- Más cuando muera, yo que no tengo herederos, te legaré a tí cuatro reinos y a tu hermano solo dos- contestó Herodes el hexarca- Tu hermano será triarca, y tu un orgulloso pentarca.
- Más me tengo que conformar mientras tanto con ser monarca, yo, nieto de octarcas y enearcas. 
-Me exasperas- dijo el hexarca.
- Yo no seré un tetrarca, pero esto es un tetra-asco.

Cual no será tu sorpresa al decirte que Herodete fue inmediatamente ejecutado. No por encarar a su tío, aunque eso ya hubiera bastado, sino por ese chiste marronero con el que quiso concluir su discurso. Y su cabeza fue expuesta en cada pueblo del heptarcado con la siguiente leyenda: "Ni en el tri, ni en el tetra, ni en el hepta ni en el dodecarcado vamos a permitir un humor así de malo". "Hombre, el chiste no es bueno" decía un ciudadano "Pero de ahí a ejecutarlo... Que mala leche me pone esta falta de humor. Que arcadas me da el heptarcado" Y no tardó ni 10 minutos en ser también decapitado. Otra víctima de los chistes malos que no se permiten en nuestro dodecarcado.

El Goggoteo

Este nuevo soplo de vida, inoculado artificialmente al blog mediante tétricas técnicas modernas que mantienen la vida con el coste de un terrible dolor, solo podía venir de mano de la poesía, el más excelso de arte. Quisiera traer a la luz un paradójico personaje: es fuerte, es grande y cruel, un ser terrible y poderoso que alza su sombra sobre el cuerpo inerte de quien se le pone por su camino. Un guerrillero curtido en mil batallas que, sin embargo, tiene un defecto incurable que no le pone trabas a su vida, pero si a su imagen heroíca: tiene frenillo y no pronuncia las erres. Tomaoslo en serio aunque os de risa, porque este tipo es un cabrón sanguinario con inevitable preferencia por la letra g.

Soy el gueguillego,
la guisa agancada,
la goca que gasga
los guizos del mag.
El guey del sendego,
cuando la guegla
ega la sangue,
yo ega el justo heguedego.
Pgueguntag después
peleag pguimego,
nunca olvido un gasgo,
no pegdono un gesto,
ni guechazo guega,
ni guehuyo guiña.
Enemigo del tiempo,
en toda mi laga vida
solo pegdi un encuentgo,
la guega conmigo mismo,
la misma que pegdieron
el hegoe y el mendigo,
el pguincipe, el santo,
el pecadog y el usuguego.

martes, 25 de febrero de 2014

Aviso de interés público

Presten atención, ciudadanos, pues a continuación la Bestia de la Dehesa les ofrecerá una serie de datos y hechos que a mi entender deberían ser de dominio absolutamente público. Celebre aquel que conociese de antemano aquestos hechos pues sin duda es algún tipo de visionario o prócer si por propia cuenta se percató de las insólitas verdades expuestas a continuación.

Comenzamos con un sorprendente paralelismo de carácter musical entre las dos agrupaciones más dispares del mundo. Por un lado, Santa Justa Klan, grupo formado por el elenco adolescente (en su momento, porque probablemente en la actualidad atesoren ingentes cantidades de pelo en su zona genital) de la magnífica serie de Telecinco Los Serrano. Probablemente una de las mejores bandas de todos los tiempos, tanto en su campo (el "pop canallesco adolescente") como a nivel de la música en general. Frente a ellos, los Beatles y el imperdonable plagio perpetrado por este grupo británico sobre la propiedad intelectual de los jóvenes madrileños. Veanlo:



Estremecedor. A continuación, Joan Jett and The Blackhearts diciendo con toda claridad la frase "me la chupas, beibe" en la archiconocida canción "I love Rock and Roll"


Completamente inmoral. Por último, un ligero detallito acerca de la película Jesucristo Superstar  y su protagonista principal. Pero antes, un inciso para señalar lo buenorra que se ha puesto María Isabel, la chiquilla que cantaba aquello de "Antes muerta que sencilla" y que salía en el mismo programa de chiquillos cantando que el gordo ese que le dedicaba la canción a su difunta predecesora. Aquí una imagen de María Isabel y sus dotes adultas:


Aquí una del antes mencionado "gordo que canta":


Y ya, sin más preámbulos, Ted Neeley, el protagonista de Jesucristo Superstar, haciendo del mismo Jesucristo, es bizco. Exacto, ese es el anuncio. Ese hombre está virulo, estrábico perdío, con un ojo te mira a tí y con otro a la máquina de refrescos. Me parece increíble que no se haya percatado todo el mundo, porque en lo que a mí respecta ya no pude tomarme la peli en serio. Por Dios, que está haciendo de Cristo. A efectos prácticos, en esa película Cristo es muy bizco. Cualquier momento dramático a la mierda, me parto la caja de su estrábica cara de solemnidad. Pero no es necesario que me crean, compruébenlo:


Exacto, completamente virulo. Su virulencia no tiene límites. Bueno, y esto es todo, gracias por haber leído este interminable tocho sobre chorradas y espero que se sientan felices de atesorar ahora, como regalo mío, estos conocimientos. Diviértanse.


lunes, 17 de febrero de 2014

Recomendación: Género de tiburones

Cualquier mente sana concordará en que el tiburón es al mar lo que el león a la sabana o lo que una compresa usada a una playa atestada de gente. El rey, el más pollón. El Tito MC del salitre. Y como todo ser que alcanza en sí mismo la sublimidad y el predominio, merece que el arte se ocupe de señalarlo y ensalzarlo, de rociarle una oda sobre toda la zona del bikini. No es esto, sin embargo, algo que se haga patente para el grueso de nuestra embrutecida sociedad, sino algo susurrado al oído por la Musa a unos pocos elegidos. Unos pocos visionarios, siempre perseguidos, tomados por locos. Visionarios que hacen serie B.

Una y otra vez nos deslumbran estos iluminatis con sus geniales y disparatadas versiones de la temática de tiburones. Ideas tan absolutamente geniales e innovadores que ante un ojo inexperto puede parecer ineptitud o ridiculez, pero ¡cuidado, avezado lector!, porque no hay nada más lejos de la realidad. Estos genios han conseguido llevar la inutilidad a un nuevo estatus: el de la sublimidad.

Títulos frescos, como Ghost Shark, Megalodón contra Crocosaurio o Tiburones en la arena. Maravillas de la técnica y el género. Cabe destacar dentro de esta colección de joyas sobre tiburones al padre del género, Tiburones en Venecia, a su máximo difusor, Sharknado, y la que me resulta personalmente más estúpida: Tiburón de dos Cabezas, que tiene esta mención especial porque me parece que las dos cabezas no le otorgan ninguna ventaja evolutiva, antes al contrario, y por la genial aparición de Carmen Electra como bióloga (lo menos creíble de la película, Carmencita de bióloga)

En conclusión, les recomiendo de la manera más insistente en que se sumerjan en este bello género, si bien les recomiendo que sea con algún tipo de estupefaciente en sangre. Abundan los argumentos cojos, los diálogos pésimos y la lógica más absurda, que constituyen la ambrosía de los paladares más refinados para la chorrada, la estupidez y el choped de pavo.

martes, 4 de febrero de 2014

I love you

Parece difícil, con el mercado saturado de porquerías sentimentaloides que pintan de color amor romántico un montón de ganas adolescentes de fornicio, sentirse hoy día completamente embargado y conmovido ante ese sentimiento tan complejo e insondable que nació tal como lo conocemos en el siglo XIX: el amor.
Sin embargo, avisado quedas, avezado lector, de que las historias más conmovedoras que el amor nos ofrece están en los lugares donde menos deberían estar. Sin ir más lejos, me encuentro a mí mismo profundamente conmovido (soy valiente, no niego mis sentimientos así como no niego mis erecciones) observando un vídeo pornográfico recopilatorio cuyo título promete "Los 13 orgasmos más ridículos que haya habido nunca". Tras los primeros cinco clips de vídeo, que le dejan a uno sonriente y excitado como un salmón en celo, llegué al supuestamente 6º orgasmo más ridículo, que me arranca de una hostia la sonrisa de la cara. A pesar de que el clip de vídeo os lo incluyo a continuación, creo que es menester relatar la sórdida, ridícula y apasionante historia que estos pixels con formas sinuosas ocultan.
En el magníficamente clásico escenario de un parking público, una señorita cabalga con palpable fruición el inflamado miembro de un caballero recostado en el suelo. Cercana a la catársis orgásmica, la señorita (que, por cierto, se llama Kristina Rose) reitera entre sollozos que ama a su compañero de farándula. Esta situación abunda en las tomas falsas del porno, en momentos en que la intensidad del coito conduce a uno o más de los actores a declarar su amor al resto del reparto. Situación coreada por las risas y las mofas de todo el equipo de rodaje que lo presencie. Sin embargo, en esta ocasión, la señorita Rose brama y reitera sollozando que ama a su interlocutor, sin ningún tipo de reparo. Después reiterará que está a punto de correrse, lo que sí es una situación más coloquial en el mundo de la pornografía, pero a priori, mientras el actor se concentra en mantener el distanciamiento necesario para ejercer este show bussines, ella lo mira y le dice una y otra vez "te amo tanto". Precioso y sórdido al mismo tiempo. Tras correrse, en un gesto inusitado de ternura que casi acaba con mi negro corazón, ella se recuesta sobre él, le agarra el rostro y le dice de nuevo "I love you".
Desconozco las circunstancias de esta situación. Quizás la pobre señorita Rose se derrumba ante una grave carencia de afecto, o incluso puede que realmente esté enamorada del susodicho actor. Pero la inconveniencia de la frase en la situación, la fruicción, el éxtasis y la intensidad, en un garage, ante las cámaras, ha sido un feliz compendio de circunstancias que han llevado a la captación de este momento de romanticismo absoluto del que él no sabe como defenderse. Y mientras ella solloza y se corre a partes iguales, en mitad de la intensa declaración. Quizás sea yo, que tengo la puta cabeza quemada de drogas y porno, pero me ha parecido una situación tan inusual y maravillosa que es digno de hacerse patente e incluso de recordarse.

miércoles, 29 de enero de 2014

Lob Actuali

El tipo que sube la calle con paso renqueante, algo bizco, vestido muy elegante con un traje de comunión de niña y una corona de papel de plata, erguido y orgulloso, es Perico Franelas. Y le sobran los anacardos. Y lo constata:
     -¡Me sobran los anacardos!- grita, y el hecho se hace patente para cuantos están a su alrededor. "¡Qué suerte!" piensa un transeúnte que le escucha. "Adamra al ne etatsila", piensa otro.

Como está podrido de anacardos, Perico piensa que puede hacer lo que le salga de las pelotas. Y efectivamente, parece que así es, puesto que Perico a lo largo del día ha violado dos buzones, escupido en el oído de un taxista y liberado un hurón ateo en el entreteto de una monja. Sin embargo, ninguna consecuencia han tenido los actos de Perico Franelas, pues a cualquier objetor de su conducta le cierra la boca a golpe de anacardos, sobornando a diestro y siniestro. No en vano, le sobran los anacardos. Y lo constata:
     -¡Me sobran los anacardos!- brama, y cuantos están a su alrededor se percatan. "Ya podrías darme alguno si te sobran" piensa un individuo furibundo con escasez de anacardos. "Billy Cristal", piensa otro.

En una esquina del parque algo detiene el frenético autocomplacerse de Perico. Es una hermosísima mujer plena de pechos y de pómulos tan exultantes que le dificultan la visión y le hacen respirar con cierta dificultad. Perico Franelas se enamora en el acto y decide, como siempre, realizar su voluntad:
     - Eh, nena, ¿quieres venir a mi casa a lamerme el pelo? - propone Perico seductor- Te aseguro que mientras estés conmigo no te faltarán los anacardos.
     - ¿Por quién me has tomado?- se indigna ella- ¿Por un putón que hace lo que sea por unos anacardos?
Tanta repulsa le provoca la proposición de Perico que le practica a este una llave de lucha libre, para luego marcharse ante la congestionada mirada de Perico. ¡Ah, tonto Perico, que ingenuamente pensaste que comprarías amor con anacardos!¡Valiente gilipollas!¡Necio y estólido muchacho, ¿Acaso no sabes que el amor no se compra con anacardos?! Se compra con dinero.

martes, 21 de enero de 2014

Otnot le euq ol ael

Una receta de cocina especialmente exigente me obligó a quebrarme los cascos a la hora de conseguir algunos ingredientes. No os mentiría si os dijera que uno de los intermedios en cuanto a facilidad de poseer era "200 gramos de serrín de confesionario antiguo". Me adentré con intención de aprehender dicho material en un antiguo convento abandonado de la hermandad de las Descalzas Tuberculosas. Allí no logré mi meta inicial de encontrar un antiguo confesionario y reducirlo a serrín para mi receta, pero encontré algo igualmente bueno: una manual de Urdu para principiantes. Ese mismo día me puse con el idioma y tan pronto y de manera tan fluida llegué a dominarlo que me aventuré a escribir un poema. Y ese es el que puedes leer a continuación, avezado lector, por favor, sé clemente con este recién iniciado en el urdu y sus posibles faltas gramaticales.



Otnot le euq ol ael.
Is satse odneyel otse
ay sebas euq so yotse
odnamot le otup olep,
orep ne nalp amorb,
redoj, euq iuqa somos
sodot soneub sogima.
Aton arap im omsim,
seneit euq rarpmoc sajetnel.

miércoles, 15 de enero de 2014

Save the Aliens

La fauna del transporte público. Esa maravillosa colección abúlica de gente aleatoria que bambolea de aquí para allá unas muy urbanitas nalgas en pro de objetivos para nosotros desconocidos. No dejen que les confundan, avezados lectores, los estreñimientos anímicos de los cientos de mediocres articulillos que han hecho diana de este tema, es llorosa cantinela sobre la alienación del hombre representado en un currelas en el metro a las 8 de la mañana. Seamos justos, a las 8 de la mañana se tiene derecho a estar tan alienado como le plazca a uno mismo.
De Cleverness en Devian Art
Antes que la crítica, bien merece una oda, un trofeo con la forma de las nalgas de Ewan MacGregor o, el culmen de toda fauna, un documental de Félix Rodríguez de la Fuente (te añoramos, Félix). Definitivamente, si observamos a aquel caballero deshollándose las meninges a través de las fosas nasales o a aquella señora que lanza alaridos al cabrón insoportable de su hijo (lacerando los tímpanos de todos los presentes con el cariño y la dulzura que solo una mamá cóndor podría igualar) cualquier observador suspicaz comprenderá la fecundidad y hermosura de este ecosistema humano.
Mas no todo es rico semen de nutria en este puchero, pues existe una especie depredadora que amenaza con aniquilar y conquistar este valioso hábitat, parasitando poco a poco a todas las especies autóctonas. Señores de Green Peace, no entiendo a que esperan para dirigir sus muy neumáticas lanchas hacia el centro de la península ibérica, cruzando a toda prisa con sus embarcaciones por los pasillos del Cercanías Colmenar-Parla. Menos salvar focas y más acabar con los "tecno-zombis". ¡Salvemos al borracho, al dormido y al hombre de la cara abúlica! Protejamos la fauna autóctona del metro frente a la amenaza que la asola. Terminemos con el virus de los smartphone antes de que acabe con nosotros.
Démosle a nuestros hijos un mundo limpio y sano, con fauna de metro. ¿O queremos que sean nuestros predecesores solo una pantalla más en este valle de pantallas?

martes, 7 de enero de 2014

La Guerra del Desempleo: Día 11

Había pasado más de una semana y había tenido tiempo de obviar la advertencia del "Muelas". Aquella mañana me daba una vuelta por el parque del Retiro, para facilitar la digestión de la cría de lince que había desayunado. Me gustan las mañanas tranquilas, con una brisa fresca que atraviesa la foresta y los rayos de sol entrelazados con la bóveda de verdura. Me paré a cagar en un macizo de flores moradas, extasiado por la belleza que me rodeaba.
Entonces fue cuando percibí la amenaza. Al principio solo era un *Clic*, después fueron dos y después toda una multitud. "Mierda" pensé justo antes de esquivar una enorme pértiga de sonido que pugnaba por cascar mi cráneo. Sin subirme los pantalones, agarré la pértiga y tiré con fuerza. Los *click click* seguían sin cesar cuando lancé al endeble fantoche que blandía la pértiga por las aires, estrellándose contra un árbol. El tipo, con gruesas gafas de pasta, una camisa de cuadros y unos guantes con los dedos cortados, me lanzó una mirada torva mientras murmuraba con voz queda "Humanista de mierda, como te atreves". El brillo de una lente se cruzó en los límites de mi campo de visión y entonces todo cobró sentido. Ya sabía qué eran esos *click*... 
- Cámaras Reflex... - me dije para mí mismo.
No tenía mucho tiempo. Arranqué de cuajo el macizo de pensamientos violetas sobre los que anteriormente había defecado mientras agarraba del cuello al infortunado que había intentado agredirme.
-¡Periodistas!- grité- ¡Salid de vuestro escondite antes de que le restriegue toda esta mierda por la cara a vuestro compañero!
Repentinamente se hizo el silencio, pero nadie se mostró. Acerqué el inmenso pastel a la cara del pobre individuo y la mera cercanía de la especiada cagada le irritó los ojos y comenzó a producirle una desastrosa erupción bajo sus patillas de moderno.
- ¡Nadie tiene que salir herido hoy!- bramé, cuidando de vigilar mi retaguardia al mismo tiempo- Os lo aviso, anoche cené en un mejicano y todavía se aprecia el olor a cúrcuma en esta preciosidad.
- ¡No, por favor!- gritó de pronto el desdichado- ¡Los gases que desprende  la mierda se están comiendo la montura de mis gafas!¡Ayudadme!
- ¡Suéltalo!
De entre los matorrales y las copas de los árboles salieron toda una horda de modernos con cámaras de fotos grotescamente grandes colgando. Me rodearon en un momento. Una chica, bastante guapa a pesar de su cara de boxeador de los años 40, se adelantó al resto. Parecía ser la líder.
- Saldrás vivo de esta, humanista- escupió esta última palabra con total desprecio.- Pero no creas que olvidaremos esta afrenta. 

miércoles, 1 de enero de 2014

Promesas Solemnes

¡A zurrir mierdas con un látigo, 2013! Apreciadísimos lectores, estarán ustedes leyendo esto probablemente padeciendo el jet lag de cambio de año, científicamente denominado "Una resaca que no se la salta un galgo". Puede que ya hayan expulsado las primeras deposiciones anuales, duras y secas como el alma de Joselito o líquidas y jupiterinas como un lapo de John Wayne. Puede incluso que ya haya pasado mucho tiempo desde la llegada del 2014 y que os importe ya un carajo lo que tengo que deciros en ese respecto. Si es así, pueden irse a ustedes a freirse la uretra en aceite de oliva.

Si sigue leyendo a pesar de todo, es para usted para quien va este mensaje, amantísimo lector. El comienzo de año suele tener el efecto secundario y absurdo de hacernos prometer terribles disparates sin pararnos si quiera a pensar en lo que estamos diciendo. ¿Quién no ha oído a un amigo o vecino en estas fechas prometer bramante y solemne " Este año pienso comer más naftalina que nadie" para luego morir después de comerse la tercera bolsa?. Clásicos navideños como este son los que minusvaloran la finalidad de este post, que también es, al fin y al cabo una promesa.
Sin más preámbulos: Me comprometo con toda la solemnidad que permite esta sociedad de hoy en día (no hay solemnidad en una sociedad cuyas campanadas no presenta Ramón García) a publicar al menos una entrada semanal a lo largo del próximo año. Han leído bien, impresionables lectores, una publicación semanal durante un año entero. Sin faltas ni vacaciones. Que una nutria se reproduzca con mi pie si miento. 

Y ahora, vayan a disfrutar del 2014. O por lo menos, traten de sobrevivirlo para poder comprobar si esta promesa era finalmente cierta o solo una tentativa más de enderezar su vida por parte de un pelele sin voluntad. 

lunes, 29 de abril de 2013

La Guerra del Desempleo: Día 0

Cuando me encontré a Jose Antonio "el Muelas" el otro día se me caía el prepucio de gozo. Hacer amistad con mendigos siempre me ha resultado sencillo, y mi desdentado compañero era una prueba de ello. Era domingo por la tarde en Méndez Álvaro. "Dame algo, gordo, que estoy pasando hambre" me dijo poniendome una mano grasienta en el hombro. Me volví y allí estaba, con su mirada perdida y acuosa clavandose en mi bragueta. Le dí un puñetazo amistoso en la mandíbula por ese "gordo" que se le había escapado y con el impacto me reconoció. Su memoria no funciona como las demás, es una de esas personitas especiales del Señor. 
- Pero si tu eres...
- Me alegro de que me recuerdes, Muelas.
- Cleopatra "el Puerco" Sunshine. ¡Hijo puta, pensé que habías muerto!- Me abrazó de una forma un poco agresiva, acercando mucho su entrepierna a la mía y deslizándome una paloma muerta en el bolsillo del abrigo. Era su forma de decir que le caía bien.
- Ya no me llaman así. -dije- Y es irónico que pensases que yo había muerto, ya que eres tu el que vive debajo de un puente y tiene Hepatitis.
- Eso es que todavía no te has enterado de la guerra. Sigues en la universidad con tu inmenso culo plantado en una silla ¿no es así?
El segundo puñetazo también le pilló por sorpresa. El golpe le hizo recordar el temario de Literatura que tuvo durante 5 de EGB, que se hallaba bien escondido en alguna parte de su dañado subconsciente. Estuvo recitándolo durante tres cuartos de hora hasta que pudimos retomar la conversación.
- ¿De qué no me he enterado aún, Muelas?
- Hay una guerra en la calle. Una guerra de mendigos con carrera universitaria. La Guerra del Paro.
El Muelas me estuvo relatando como la gente terminaba carreras absurdas como la mía y se preparaban para destetarse economicamente de la ubre reseca de sus padres. Irremediablemente, de una forma u otra todos acababan en la más absoluta miseria, tratando de sobrevivir en las duras calles del Madrid Post-Moderno. Muchos habían optado por protegerse unos a otros, agrupándose conforme a sus inútiles gremios. Los grupos se convirtieron en facciones que pronto tenían los suficientes miembros como para imponerse unos a otros. La lucha había comenzado por algunos contenedores... algún que otro cajero de Bankia donde dormir... pero la vida es dura y todos quieren sobrevivir en este mundo de locos. Pronto, las facciones empezaron a luchar abiertamente por dominar territorios y la muerte había manchado las esquinas meadas y las alcantarillas rezumantes. La Guerra del Desempleo había empezado... 

martes, 1 de enero de 2013

A chuparla, 2012

El año 2012 ha muerto y es el momento de bailar y defecar sobre su cadáver todavía caliente. Es lo que toca. Llegan algunos de los mejores momentos del año en los que espurreamos todos los errores que cometimos el año anterior, haciendo mofa de ese año, todavía de cuerpo presente mientras la viuda llora y se suena los mocos en un impresionante pañuelo con la cara de Johnny Depp bebiendo leche de soja.
Pero llega este nuevo 2013, fresco como una lechuga y con un gigantesco strap-on color violeta para reventarnos el ano. Anuncian borrasca. Pero no debemos tener miedo a esta sodomítica sombra que se cierne sobre nuestras cabezas. Voy a seguir la tradición, descojonandome del año recién defenestrado, y diré que el 2012 ha sido, por norma general, una temporada de mucha busqueda y poco acción, en el que hemos estado buscando una salida que no existe en vez de estar fabricándola con nuestras propias manos. Seguro que ha todos les ha llegado alguna revelación o algún buen momento que ha hecho que esos recién despedidos 365 días merezcan la pena, siempre pasa.
Pero eso no quita que, al margen de los estúpidos tópicos de apuntarnos al gimnasio, aprender inglés y dejar de una vez por todas el vicio de la fitofilia, debemos proponernos de todas todas que no sea otro puto año absurdo de dejar el tiempo correr. Sino en el que nos vamos a enfrentar a la amenaza enculadora con la cabeza alta, dispuestos a dar la vuelta a la tortilla y violar al violador. Tirando exclusivamente de fuerza, carácter y, mi toquecito personal, cloroformo.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Poesía Modelna

A continuación, me autoimpongo la misión de ilustrar y actualizar vuestras mentes con algo de poesía moderna. Poesía vanguardista, sacada de los bolsillos creadores e incomprendidos de gente que quiere ser artista sin saber hacer arte. Obras personales y profundas que trascienden la tomadura de pelo para nutrir al espectador con un absurdo e inútil compendio de palabras inconexas.
Pelo de rúcula, dijo la niña púrpura
y se ensucia
y se ensucia
Misiles dialécticos cruzando
la noche murciana, con su luna frugal,
son ladrones de agua.
¿Quién cacarea?
La esperanza del mastín
¿Y qué quiere?
Desayunos con más fibra,
que le operen las domingas.
Resulta vomitivo como esquilman
la noche del bandido, ladrón de agua,
los ríos del corazón de España.
Observa y ríete.
Observa y ríete de como se desangra.

viernes, 21 de diciembre de 2012

El baile del carcamochas

No me da miedo morir. Soy un caballero primario y feliz que ha disfrutado del rápido tiempo que se le ha designado en este mundo. Estoy muy orgulloso de todas mis cerdadas y depravaciones, son como hijos para mí (hijos deformes como los que tendrías con tu hermana, pero hijos al fin y al cabo. Los tendrás que querer). No me arrepiento de nada.
Lo que me da miedo es envejecer. No por las razones comunes de perder la vitalidad juvenil, que mi cuerpo ya no funcione como acostumbraba o que se me escapen perdigonazos macerados en saliva de la comida de anteayer. Todo eso lo tengo asumido, y lo último incluso me gusta. El problema es la cuestión sexual. Hoy día, la avanzada e irrefrenable ciencia humana ha puesto al alcance de nuestra mano esas mágicas pastillitas azules que convertirán nuestro defenestrado miembro viril en un babeante y oloroso zombi-polla que a duras penas puede cumplir sus funciones originales, pero que al fin y al cabo nos permite el buscado gozo de introducir nuestro tejido cavernoso en agujeros húmedos. Así que el problema ya no radica en el mal funcionamiento de nuestro cárnico hardware.
El problema son nuestros coetáneos y potenciales parejas sexuales. Siempre quedarán las putillas, heroínas callejeras de la vida diaria, para aliviar nuestro problema, pero en caso de no poder acceder a ellas (por ser demasiado pobres, demasiado estirados o demasiado repugnantes) la única salida sexual son las geriátricas caderas de octogenarias de nuestra generación. Por eso rezo todas las noches a Daniel Radcliffe, dios de los poster eróticos en talleres mecánicos, para que me lance un rayo gerontofílico que me convierta en un amante de las tetas caídas y los pellejos colgantes.
Porque sería una lástima arruinar esa maravillosa etapa que es el ocaso de la vida, que nos brinda tan increíbles oportunidades en el campo de la excreción libre de detritus variada, por culpa de una lívido polvorienta e insatisfecha, muerta de sed en una isla rodeada de agua salada. Es desconcertante desear aficionarte a los coños sin lubricar y las arrugas desmedidas pero, ¡que me aspen si no lo deseo en el fondo de mi alma!

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Aquí huele a estrellato

Me fascina el agua. Flotar en una piscina pública, aun sabiendo que es lo más parecido a una lluvia dorada masiva que he perpetrado nunca, es muy parecido a la vuelta al útero materno: el sueño de todo mamífero cabal. Solo hay una forma de acercarse más a esa sensación, y es pagando a una prostituta india (madre por enésima vez), maltratada y triste, para que te deje introducir la cara en su desmensurado útero y una vez dentro, aspirar el exótico aroma del Oceano Índico y de enfermedades venereas erradicadas siglos ha en Europa. Una experiencia sibarítica solo al alcance de los más perturbados. Lo de la piscina pública es mucho más fácil.
Sin embargo, la sociedad vuelve a interponerse entre mis mayores placeres y yo. Hay un obstáculo que me frena en seco entre mi vida y la piscina pública: los vestuarios. Allí donde los hombres, en una camaradería y hermandad obligada, se desnudan y se miden los penes unos a otros. No es pudor lo que me refrena, pues soy una persona activamente nudista y estoy muy feliz con mi desfigurado cuerpo de animal campestre. El problema es el olor a testosterona, las miradas furtivas y curiosas a los miembros ajenos, en busca de una inyección de moral. Es un oasis en una isla de mentiras, un descanso en la no aceptación constante. Entonces llega el macho alfa, un individuo con un desproporcionado nabo, que ondea su virilidad al viento mientras mira a los demás, diciéndonos con los ojos "No pasa nada, chicos, yo no le doy importancia y vosotros tampoco deberíais. Nadie es mejor que nadie por la longitud de su miembro, aunque yo sea capaz de satisfacer a una mujer y vosotros no". Entonces el resto de la improvisada manada agacha la cabeza y ofrece víveres al líder. O por lo menos, esa es la sensación que me dio a mí.

martes, 18 de diciembre de 2012

La teoría del caperuzo

Corre el año cuatripotocientostres después de Bud Spencer. Andorra ha conquistado toda Europa, que ahora se llama "Andorra Norte", excepto España, Italia y Grecia, a los que se les denomina "Putoncillo Island". Una silueta jorobada y trémula se desliza torpemente por las calles de la capital de Putoncillo Island, Segovia, denominada "Chocapic National Geographics" desde la caída del dictador Doctor Chochete  de Tarso. 
La noche es tórrida y húmeda, debido a la cercanía con el mar de Soria. El reloj-brontosaurio de la plaza marca la media noche y espurrea saliva sobre las casas colindantes. La silueta no detiene su curso. Se adentra en los barrios del extrarradio, un lugar peligroso donde, en cualquier momento, puede salir de la nada un agresor para tatuarte en los párpados la palabra "carricoche". Sin embargo, nuestro intrépido jorobado no tiene miedo.
Consigue llegar a un antiquísimo restaurante de comida rápida, donde el resto de los revolucionarios le esperan. El ambiente sórdido del restaurante familiar, ahora repleto de forajidos que se deslizan por los cascados toboganes de olor sospechoso, parece sostener en la atmósfera el recuerdo de todas las ilegalidades allí cometidas. Sudando como mis tetas en la sauna, el jorobado se acerca al grupo.
-¿Lo has traído?
El jorobado asiente y, tras echar una ojeada al local, saca de entre sus vestiduras un bebé envuelto en papel de plata, dejando al aire solo su cabeza.
-¿Por qué lo has traído así?
- Para que si me paraba la pasma, poder decir que es un bocadillo.
- Suena lógico. Todo ha salido respecto a lo planeado.-dijo el que parecía ser el líder, cogiendo en sus brazos al niño- Al fin, en cuanto este pequeño clon de Ramón García crezca, la nochevieja volverá a ser lo que era.
Se echaron a llorar. Habían invertido muchas energías en este proyecto y la suerte parecía estar de su lado.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Elvis nació en Tupelo

Paseaba por el vertedero municipal de mi pueblo cuando de pronto sonaron voces celestiales. Pensé que era una aparición divina, pues de pronto las montañas de deshechos se llenaban de luz. Agarré una piedra y me preparé para el lanzamiento, pues San Gabriel me debe 150 € de una vez que pillamos farlopa juntos. Cual no sería mi sorpresa cuando, de una mesilla de noche rota con la palabra "mozalbete" escrita en tres idiomas por toda su estructura, apareció Elvis Presley, gordo como una foca monje y meneando su ajada cadera.
- Mierda, Elvis- exclamé- Pensé que estabas muerto.
- Yo pensé que tú estabas muerto.- contestó en tono de broma.
- Muchacho, llama a tu madre que estará preocupada- le aconsejé.
- Y tiene razones para ello.- dijo pensativo- Pero el caso es que he venido a decirte algo. Algo trascendente que cambiará el modo de ver mi obra, una revelación póstuma sobre mí.
- Entonces estás muerto...
-¡Que sí, coño!-vociferó. Le pegué una pedrada en la cabeza y calló inconsciente. Revisé su chaqueta, saqué un paquete de tabaco y me encendí uno, mientras esperaba que recobrase la consciencia. Tardó casi veinte minutos.
- ¿Ya estás mejor?- pregunté.
- Si, ha debido darme un bajón de azúcar.- me contestó Elvis.- Bueno, a lo que íbamos. Venía a decirte que nací en tu pelo.
- Eso ya lo sabe todo el mundo- contesté molesto- Tupelo, Mississippi. 
- No, hombre, no, eso era una broma. Nací literalmente en tu pelo. En el tuyo en concreto y en el de todos en general.
- Creo que no te sigo- dije rascándome la huevada y oliéndome los dedos.
- Yo soy un ente nacido en el pelo de la humanidad. En su cuero cabelludo, para dar alegría a sus melenas.
- No me digas.
- Exacto.- contestó orgulloso- He nacido en el pelo de la gente y creo que es el momento de que lo sepan.
- ¿Cómo es eso?
- Mi padre tuvo que mudarse al pelo por motivos de trabajo. En esa época era un mal barrio, pero tuve una infancia feliz entre piojos y grasa capilar.
- Ahora lo entiendo todo- dije sorprendido- Todo cuadra.
- Sabía que lo entenderías, hermano- respondió satisfecho, abrazándome- Ahora debo irme. Extiende el mensaje.
Y desapareció como había venido. La verdad es que no entendí un carajo, pero me gusta hacerme el interesante con la gente muerta. Así que ya lo sabéis. Elvis nació en tu pelo. En el tuyo y en el de todos. Y por eso siempre estará, de alguna forma, con nosotros. Menos con los calvos.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Llega la navidad

Por fin llega la navidad, la época más bonita del año. Los cínicos sacan a la calle su cara de mal humor, musitando nosequépollas de fiesta capitalista. los consumistas sufren una crisis nerviosa ante el bombardeo publicitario. La mayoría pasa las navidades con indiferencia. Sin embargo a mí, las navidades me hacen tremendamente feliz. 
Vuelve la época de las tradiciones propias, de las luces de colores, de los árboles de petróleo y los recuerdos de infancia. La sensación de jolgorio, una especie de borrachera constante en la que permitimos que una inexplicable felicidad nos inunde. Los magníficos paseos invernales por la urbe, mientras nievan suicidas solitarios desde las azoteas.
Puede que sea una fiesta religiosa en principio, pero se ha convertido en un canto al vitalismo. Una fiesta alrededor del nacimiento de no se qué crío, que se ha transformado en una fiesta para dar gracias de haber nacido, una fiesta para disfrutar y descubrirnos a nosotros mismos que la vida puede verse en un tono de felicidad y alegría. Eso es para mí la navidad, unos días de holgura dedicados a ver la belleza que rezuma del mismo hecho de vivir, de vivir año tras año, que nos recuerda que si colmamos nuestro entorno de buenos sentimientos y intenciones agradables, de cosas hermosas, brillantes y felices, la existencia puede ser algo más que un aburrido paseo. Pero claro, a lo mejor solo lo veo yo así y el gilipollas soy yo. Un gilipollas feliz, pero gilipollas al fin y al cabo.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Y nunca más

Mi triste y melancólico corazón me ha llevado esta vez por las vías del recuerdo. Del condicionamiento negativo al más puro estilo Pavloviano. Las experiencias desgarradoras que nos marcan para siempre e impiden que nuestra vida continúe su curso natural. Con todos ustedes, "Y nunca más".

Pulmones sobreexplotados,
la pasión corroerá el alma de otro,
pero no la mía.
La sensación de la mañana fría
de los parches de escarcha nacarados
no me consuelan.
Aparece entre las notas de la fatiga
y tiñe de rojo mi camiseta
un dolor lacerante y desgarrado
que teje amanerados gritos
en la profundidad de mi garganta.
Pezones terriblemente irritados
por la fricción de la ropa helada,
¿Quién me manda correr por las mañanas?
Con el cuerpo destrozado y aterido
muerto en vida, juro 
por la mismísima tumba de Chanquete
que yo no hago deporte más
aunque la obesidad me pese
y de prolongar mi vida,
 sea la última oportunidad.
Unos pezones ultrasensibles
y sangrantes me lo agradecerán.

jueves, 13 de diciembre de 2012

El calcetín sagrado

Era una noche soleada y primorosa, llena de pájaros cantandos y estertores de moribundos. Martin Luther Quince, un niño de seis años con un lustroso bigote, había sido mandado a la cama por sus padres, pero no conseguía conciliar el sueño. Abrazado a su lenguado mascota, Profiláctico, trataba de pensar una historia alegre que le indujese el sueño, pero ninguna le venía a la cabeza.
El porro de buenas noches que su madre le había preparado con cariño no le había hecho demasiado efecto. "Esa perra habrá confundido otra vez la Sativa con la Indica" pensó Martin, sulfurado "Debería partirle los dientes por descerebrada". Por primera vez en su vida, deseó ser un adolescente granudo para descargar sus testículos con una buena paja que le condujese directo al reino de Morfeo. Todos sabemos como le gustan a Morfeo los adolescentes y sus pajas nocturnas.
"Ser niño es una puta mierda" pensaba Martin. "No me han bajado los testículos, hablo con voz de marica, no puedo comprar buen whisky y encima a las niñas de mi clase no le han salido las tetas". Martin hablaba desde el despecho. Ansiaba descubrir el tacto de ese punto erógeno que son las domingas. Imaginaba a las pequeñas muchachas de su clase dotadas de poderosas ubres que se bamboleaban al son de la canción de la comba. Así, poco a poco, Martin se fue durmiendo, pensando en lo maravilloso que sería un mundo de tetas. Sin embargo, Martin descubrirá cuando sea mayor que se equivocaba y que las tetas no son para tanto. Toda persona adulta y sana sabe perfectamente la zona más erótica de la mujer es el juanete. Mientras más duro y abultado, mejor que mejor.